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Cómo funciona la prueba cerrada

La norma de Google es corta e implacable: una cuenta de desarrollador personal debe realizar una prueba cerrada con al menos doce testers, inscritos de forma continua durante catorce días, antes de poder solicitar acceso a producción. Esto es lo que significa en la práctica, y lo que hacemos con cada parte.

1. Añades la app

Dos cosas: el nombre del paquete y el enlace de inscripción que Play Console genera para tu prueba cerrada. Sin el enlace no hay nada a lo que un tester se pueda unir, así que lo pedimos antes de que empiece la prueba y no después de que hayas pagado.

2. Los testers se inscriben — y lo demostramos

Cada tester se une con una cuenta de Google real en un dispositivo real y luego envía una captura de la pantalla de inscripción. Tú las conservas. Si alguna vez cuestionan tu solicitud de producción, eso es lo que enseñas.

3. Corren los catorce días

El reloj empieza cuando se inscribe el último tester, no cuando pagas. Google cuenta a los testers inscritos cada día, así que un abandono el día nueve es el problema caro: puede costarte la quincena entera. Vigilamos a diario y reemplazamos el mismo día a quien se va, que es toda la razón por la que este servicio merece pagarse en vez de improvisarlo con amigos.

4. Solicitas producción

Al final tienes doce o más testers con catorce días ininterrumpidos a sus espaldas, y las capturas que lo acreditan. Lo que hagas con la app después es asunto tuyo: no tocamos tu Play Console y nunca pedimos tus credenciales.

Lo que no haremos

  • No pedimos tu acceso a Play Console. Nunca. Quien lo haga debería preocuparte.
  • No usamos bots ni cuentas recicladas: Google detecta ambas cosas, y es tu cuenta la que lo paga.
  • No prometemos la aprobación. Aportamos los testers y las pruebas; Google decide.

Mira lo que cuesta una prueba →